Construyendo una vida

Tres años después del día en que me rompí la espalda, me mudé a la casa de campo en Heatherley Cheshire Home. Los dos años que me había pasado en Brockham viviendo en el limbo me habían permitido estudiar la situación, entender mis habilidades y pensar a dónde podría ir en la vida. Había llegado el momento de empezar a construir una vida. Me mudé aquí por tres razones. Por la comunidad (o familia) que se deriva de nuestro fundador, Leonard Cheshire, por la oportunidad que la tierra me aportaba y para vivir con una renta mínima a cambio de todo lo que hice por el Cheshire Home.

Curiosamente, no fue tanto una nueva vida como un rejuvenecimiento de la antigua. Me había pasado mi veintena tratando de encontrar una mejor forma de vida y una buena forma de trabajo, pero nunca me las arreglé para escapar de esta carrera de locos. Es muy costoso conseguir un techo bajo el que vivir, y esto tiende a hacer que todos nosotros abandonemos nuestros ideales y trabajemos durante muchas horas, solo para disfrutar de las comodidades del hogar. Después de pasarme años intentado evitar caer en esta trampa, decidí simplemente resignarme y continuar haciendo el trabajo, el mismo que me condujo a un accidente en el que me quedé parapléjico.

Es triste que haya tenido que quedarme paralítico para emprender esa vida que siempre había soñado, pero eso es exactamente lo que pasó. Llegué a un acuerdo con el Cheshire Home. Le sugerí que podría volver a poner en marcha el taller de carpintería, cuidar de algunos animales y hacer algo de jardinería con los residentes, a cambio de que me permitieran vivir en la casa de campo, no completamente gratis, pero casi. La oportunidad de usar mis habilidades para algo bueno, para ayudar a los demás, dio otra vez sentido a mi vida y el potencial de una casa de campo y la pequeña propiedad eran un sueño hecho realidad.

Mi madre describió el Lodge como «prácticamente en ruinas e inhabitable para las personas”, pero no estaba preocupada por mí, sabía que iba a sobrevivir, y sabía que me sentía a gusto. Sin embargo, mi madre no estaba muy equivocada. No lo habían tocado mucho desde los años sesenta, cuando se había ampliado baño, y necesitaba desesperadamente una renovación. Cuando pienso en ese momento de mi vida, me sorprende que la organización me permitiera mudarme allí. En estos días el Cheshire Home se encuentra mucho más bajo el control central de la organización y por razones de «salud y seguridad» no me hubieran permitido entrar allí, así que entré justo a tiempo.

Empezar fue duro. Todo mi esfuerzo se centró en hacer que la casa me resultara funcional y evitar que el edificio se siguiera cayendo en pedazos aún más. No me atreví a pedir ayuda a la organización por temor a que me aumentaran la renta. Sin embargo, en cuanto logré establecer las bases de una forma de vida sostenible, me puse a trabajar en proyectos en el Cheshire Home. Había un cobertizo viejo destartalado que se había utilizado para la artesanía en madera en el pasado y pronto lo arreglé y comencé a hacer cosas con algunos de los residentes. Nadie se ocupaba del invernadero, así que lo ordené por completo y comencé a cultivar algunas hortalizas. Una chica que vivía aquí quería un hurón y, como yo mismo soñaba a menudo con tener hurones, estuve de acuerdo en unirme a ella en esto. Construí una conejera de dos pisos y compré dos hurones jóvenes para que vivieran allí. A Tracy le encantó.

Mi jardín en el Lodge fue otro gran proyecto. Cuando me mudé, la hierba de la primera mitad del jardín tenía una altura de casi un metro. La parte de atrás del jardín era una masa impenetrable de zarzas y no fue hasta que empecé a arreglarlo cuando me di cuenta de había escondido un enorme basurero infestado de ratas. El viejo hombre de mantenimiento había vivido aquí durante años y allí estaba toda la basura, materiales de construcción, piezas de automóviles, de todo. Simplemente los había tirado a la parte trasera del jardín. Con esto sí que necesité ayuda, así que me hice con algunos compañeros y con una mini excavadora para limpiar todo el jardín, hacer caminos y hacer borrón y cuenta nueva.

La vida continuó de esta forma durante un par de años, pero no todo iba como yo había esperado. La mayoría de los residentes tienen serias discapacidades y resultaba difícil conseguir que participaran en actividades. A pesar de finalizar algunos de los principales trabajos de construcción en la casa, evitar que el porche se derrumbara y poner una viga en la cocina para sacar una parte de la chimenea, etc, todavía quedaba mucho por hacer y el proyecto fue desalentador. Además de todo esto, la nueva gerente no solo rechazó ayudarme en mis esfuerzos, sino que negó que se hubiera hecho alguna vez un acuerdo. Según ella, la única razón por la que yo pagaba una renta tan baja era porque el edificio necesitaba una renovación. Así comenzó una larga batalla con la dirección. Incluso hubo un momento en el que el director regional quería que me fuese para que pudieran gastar más de 25.000 libras en las obras de construcción antes de cobrar una renta. Me negué, y finalmente gané con la ayuda de nuestro administrador, e hicimos las cosas a mi manera.

Doce años después de mudarme, me alegra decir que he logrado construir la vida con la que soñaba. Todavía tengo que hacer trabajo en la casa y en el jardín, pero esto abastece mis necesidades bastante bien. Estamos usando la parcela y tenemos allí  ovejas de Soay, en la parte trasera del campo. En otras zonas, los gansos mantienen corto el césped. Tuve que dejar las actividades organizadas con los residentes, pero hay algunos a los que superviso y ayudo a nivel personal. Me encargo de cuidar  las orquídeas y su parterre para que lo disfrutemos todos. Mi trabajo en estos días es la terapia ABR, principalmente para mi propia rehabilitación, pero también como una importante labor de investigación y desarrollo para el futuro de los pacientes con daños en la espina dorsal y para la salud en general (de ahí el sitio web y el blog para que se sepa de este trabajo). En cuanto a mi rehabilitación, no se puede subestimar la importancia de construir una vida. Con un enfoque tan a largo plazo, creo que me volvería loco si mi vida girara únicamente en torno a mi salud física. La forma de vida que he construido complementa la rehabilitación física para que pueda crecer en cuerpo y espíritu.

Finalmente, he comenzado con algo nuevo hace poco. Al final de mi calle hay una unidad de seguridad para niños. No son delincuentes, sino que están encerrados allí por su propia seguridad, para que puedan volver a poner sus vidas en marcha. Desde esta unidad me han propuesto si me gustaría cuidar de algunos animales en el lugar, con el fin de mostrar a los niños otro lado de la vida, por lo que este año estoy construyendo un recinto allí para albergar a unas cuantas ovejas. Esto, en esencia, es todo lo que yo estaba tratando de lograr en el Cheshire Home. No funcionó con las personas discapacitadas, pero esperemos funcione con los niños.

Traducción realizada por Sara Rojo

Este texto es una traducción de la entrada disponible en http://spinalroots.wordpress.com/2011/05/03/building-a-life/, publicada por primera vez el 3 de mayo de 2011.

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