De pie

08 de abril de 2015

Ponerse de pie es, a menudo, considerado la cumbre de la conquista de la paraplejia y el primer paso para caminar. Es cierto que ponerse en posición vertical es una expresión de nuestra rectitud, que es una parte esencial de la naturaleza humana. Sin embargo, yo no sugeriría que la incapacidad de hacerlo niegue esa parte de nuestra naturaleza; simplemente nos niega la capacidad de expresar esa naturaleza. Sin embargo hay algo muy especial acerca de ponerse en pie. En primer lugar, nos ofrece una perspectiva del mundo que está disminuida en cierta manera cuando tienes que pasar tu vida sentado y ver tu alrededor desde una perspectiva de 18 pulgadas (450 mm), más bajo que nunca. En segundo lugar, es una posición neutral. Estar sentado también puede ser una posición neutral, pero tan solo estarías tanto sentado si estuvieras forzado a estar de pie por mucho tiempo, también estarías de pie cuando te ves forzado a pasar una vida sentado.

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Cuando salí del hospital, como usuario de una silla de ruedas, me dieron un bipedestador que me recomendaron usar de manera regular. La idea principal detrás de esto es que al poner peso a través de tus piernas, mantienes los huesos fuertes y si esto de descuida, la densidad del hueso disminuye y éstos se vuelven débiles quebradizos. Cuanto más aprendo acerca del cuerpo humano, más me cuestiono no solo la sabiduría de este hecho, si no la sabiduría de los llamados profesionales que perpetúan tales pensamientos dogmáticos. Teniendo en cuenta que las articulaciones del esqueleto son sin fricciones y, por tanto, son incapaces de transmitir cargas, el esqueleto no soporta el peso del cuerpo. Cuando vemos el cuerpo como una estructura de tensión, los huesos son vistos como elementos descompresión discontinua y por tanto soportan cargas de compresión a través del uso del cuerpo, pero de una manera en la cuál flotan en una estructura sana y no por apoyar un hueso en la parte superior de otro sin tener en cuenta la naturaleza menguada de las articulaciones entre ellos.

Siempre he sentido el deseo de enderezar mi cuerpo con regularidad, pero nunca me gustó realmente obligar mi peso a través de las piernas en el bipedestador, y poco después de empezar la terapia ABR, lo devolví al hospital. Con el fin de compensar la cantidad de horas que pasaba sentado, me tumbaba boca abajo para estirar mi cuerpo. Esto que he hecho desde la primera vez que me quedé paralizado, ya que siempre me ha parecido la posición más natural, que contribuye a esa verticalidad de la naturaleza humana.

Cuánto más fuerte me he hecho a través de mi trabajo de terapia, más he podido volver a ponerme de pie. Empezar con esto no fue más que un acto del circo, fanfarroneando de vez en cuando. Al bloquear las rodillas en hiperextensión y apoyándome un poco para colocar mi peso pesadamente sobre una mano con firmeza, podía ponerme en pie para estrechar la mano a alguien. Este fue uno de los casos de mostrar la capacidad de estar en vertical y que me estaba recuperando lentamente. Probablemente no sea de las mejores maneras de tratar a mi cuerpo, pero las rodillas no parecían quejarse mucho y eso me animó a darme cuenta de que estaba mejorando. En el último año aproximadamente, este acto de circo se ha convertido en un verdadero acto, y una vez más es un progreso emocionante. Normalmente, al final de cada sesión de terapia tengo unos momentos en los que estoy de pie, no para fortalecer mis piernas ni mi cuerpo, sino para recordar a mi cuerpo lo que es “estar en gravedad”. Me pongo en pie con una mano sobre una superficie firme y con mi terapeuta sujetándome la otra. Las rodillas ya no se bloquean cuando hay hiperextensión, pero son realmente capaces de soportar el peso. Las piernas todavía giran en las caderas de manera que se inclinan en las rodillas, aunque esto está mejorando ya que la calidad de la pelvis y el tronco en general mejora. En los últimos meses he tenido que aumentar el nivel del agarrador, ya que parece que cada vez voy más erguido.

Estar de pie sigue estando en los comienzos de regresar a mi vida, pero es importante tener en cuenta la enorme re-estructuración que hemos tenido que completar en mi cuerpo, con el fin de hacer que los inicios de ponerme de pie sean una realidad. He recorrido un largo camino en los últimos años y esto se está viendo reflejado cada vez más en mis capacidades físicas. No solo se siente genial usar mi cuerpo para el simple hecho de estar de pie, después de tanto tiempo, pero también es maravilloso ser capaz de expresar mi naturaleza interior a través de la capacidad de estar erguido, lo que me ha traído un mayor sentido de totalidad a mi vida.

Entrada al blog original: https://spinalroots.wordpress.com/2015/04/

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