El corazón de la casa

23 de febrero de 2015

La terapia reside en el corazón de mi casa, tanto física como culturalmente. Especialmente, mi cabaña es un proyecto de terapia ocupacional. La puerta de atrás permite la entrada de mi silla de ruedas y al fondo de la cabaña están la cocina y el baño. El baño funciona extremadamente bien sin ninguna adaptación. No es muy grande, sin embargo, mi silla de ruedas es ligera y hay espacio suficiente para manejarla de forma sencilla entre los muebles. De vez en cuando, golpeo el radiador y levanto la pintura, pero no importa. La cocina es pequeña, lo que de alguna manera hace que sea fácil. Puedo coger un plato de la cómoda, en un lado, y colocarlo en la encimera, en el otro lado, sin moverme. De hecho, la cocina entera requiere poco más que dar vueltas sobre el mismo lugar. Realmente, nunca he terminado mi cocina y espero hacer muchas mejoras para asegurar que todo esté a mano, aunque, con tan poco espacio, siempre existirá el problema de tener que agacharse para los temas de la encimera. Nunca apetece sentarse en una silla de ruedas, sobretodo cuando vas al frigorífico o, peor todavía, al horno, pero nada es perfecto siempre y, a veces, no queda más remedio.

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Mi salón es la habitación que utilizo para mi terapia y el hall para los invitados. Compacta es la palabra para describir esta habitación y también puede aplicarse para toda la cabaña. La utilizo para mi beneficio personal, ya que significa que puedo moverme por ella sin tener que recurrir a una silla de ruedas o a realizar un sobreesfuerzo. Estoy sentado en un taburete amplio (como un pequeño banco), que es un nivel intermedio entre los bancos y el suelo. Puede ver la silla de ruedas a la izquierda en la cocina.

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Mi cuerpo está aumentando de volumen más de lo que pensaba, teniendo en cuenta el poco volumen que tenía cuando comencé la terapia ABR.

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Solo las personas capacitadas utilizan la puerta de la entrada e incluso entonces hay que hacer hueco para lograr acceder más allá de mi banco de ejercicios. La mayoría de la gente que me conoce bien utiliza la puerta de atrás, así que, cuando mi terapeuta no trabaja, el colchón suele estar donde lo necesito para mis ejercicios de rodillas.

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Me doy cuenta de que mi hombro izquierdo está por debajo del derecho. Debo seguir trabajando para abordar el giro en mi cuerpo y la debilidad en mi hombro izquierdo.

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La habitación también es mi comedor y tengo una silla para la mesa del comedor por si viene alguien a cenar. No espero que mis visitantes se sienten con las piernas cruzadas en los bancos, como hago yo. La silla normalmente está en la esquina (que no se ve) donde me puedo sentar para llegar a mi equipo de música y utilizar mi escritorio, no significa que esté mejor por sentarme en un escritorio.

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Como la persona con discapacidad grave que soy, la terapia ha evolucionado como una parte necesaria de mi rutina diaria. Sin ella, la vida activa que llevo bien podía haberse estancado desde hace mucho tiempo y no puede haber ninguna duda de que la calidad de mi vida sería una pequeña fracción de lo que es ahora. No soy ningún “obsesionado de la terapia” y persigo otro trabajo y aficiones, pero mi trabajo de terapia es fundamental para mi vida y, todo el tiempo que continúo para hacer mejoras en la estructura y en la función de mi cuerpo, debe seguir siendo mi prioridad principal. Ya no me describo a mí mismo como débil y debilitado, pero aun así, cuanto más fuerte sea más puedo contribuir con la sociedad. Así como mi cuerpo crece en fuerza y calidad, también lo hace mi vida, mi trabajo y mis futuras ambiciones.

Mi habitación principal (la de la imagen) está en el corazón de mi hogar y la utilizo para un modo de vida terapéutico. Hay otras dos habitaciones en mi casa, una de las cuales también está orientada, en gran medida, a la terapia y volveré a hablar de ellas en otra ocasión. De ninguna manera espero que otros vivan como lo hago yo, pero teniendo en cuenta la manera en la que muchos, en nuestros tiempos, luchan por mejorar su salud física, quizás nuestros hogares deberían diseñarse, desde un punto de vista profesional, para incorporar la terapia, tanto física como culturalmente, en todas nuestras vidas.

Entrada al blog original: https://spinalroots.wordpress.com/2015/02/

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