Fuerza y volumen

6 de mayo de 2013

Hasta que conocí a mi asesor de rehabilitación, Leonid Blyum, “capacidad intrínseca” no era un término con el que estuviera familiarizado. Doce años más tarde, es la base de mi comprensión de la salud. Crecí como la mayoría de las personas, creyendo que la fuerza tenía que ver con músculos, y volumen con grasa. Este es el sentido común que se percibe de nuestro sistema sanitario, pero creo que hay un entendimiento mayor que continua eludiéndolo. La visión actual de nuestros profesionales de la salud se basa en el conocimiento adquirido a través de la disección de cadáveres por nuestros antepasados victorianos. Primero cortan a través de la capa de músculos esqueléticos y descubrieron músculos individuales conectados por medio de tendones hasta los diferentes huesos y responsable de movimientos específicos con las articulaciones, considerándose pivotes. Bajo éstos, estaban los propios huesos unidos entre sí formando una especie de marco, entre los cuales estaban las cavidades del tronco que alojan los órganos internos. Un vasto conocimiento fue adquirido a raíz de este proceso, que para empezar, fue llevado a cabo ilegalmente, obteniendo los cuerpos de ladrones de tumbas. Sin embargo, hay un problema fundamental viendo los cuerpos de esta manera y es que el cuerpo ya está muerto. Con los cuerpos siendo examinados cuando ya no tienen fuerza vital, éstos pasaron a ser vistos como estructuras inertes. Esto llevó a las percepciones que todavía hoy forman la base de nuestro planteamiento sobre la salud. Se considera que crecemos con la formación de nuestros cuerpos siendo llevada a cabo por un programa genético, y que después, éste proceso se estabiliza cuando entramos en la edad adulta y finalmente se deteriora en la vejez. Se dice que los órganos internos están alojados dentro del esqueleto, llevando a cabo funciones químicas y son conducidos por nosotros sin participar en el movimiento. Nuestros cuerpos son vistos como un coche. Se supone que quemamos combustible en forma de calorías para conducir nuestros movimientos y cuando una parte de cansa, podemos cortarla y soldarla de nuevo. Esto ha dado lugar a lo que considero un enfoque perverso hacia la salud, que está empeorando en vez de mejorar y dando lugar en general a un estado más débil y poco saludable de la humanidad.

Los científicos nos llevan a creer que realmente absorbemos nuestra comida y tomamos los carbohidratos, proteínas y grasas en nuestro cuerpo. Esto es imposible; sería una patología y nos mataría. Tan solo absorbemos los elementos minerales en nuestro cuerpo y la materia vegetal y animal deben permanecer en el tubo digestivo, pasando a través del cuerpo pero nunca en él. Rudolf Steiner me enseñó que lo que adquirimos a través de la comida son las fuerzas liberadas a través del proceso de digestión y no de la propia materia. También dijo que es a través de los sentidos que absorbemos los minerales en nuestros cuerpos, muchos de los cuales tomamos del aire a través de la piel, incluyendo la superficie interna de los pulmones, pero también a través de los ojos, las orejas, y de la comida a través del gusto y el olfato, por lo que es importante saborearlo y apreciar su sabor. Las calorías no juegan papel en la función humana; los músculos son alimentados por el oxígeno que respiramos y no por la destrucción de calorías. La naturaleza puede ser destructiva, pero la vida siempre es formativa y no emplea fuerzas de destrucción. Los científicos pueden creer que han probado como la digestión y el metabolismo funcionan en el cuerpo, pero en realidad es imposible examinar la naturaleza viva de estos procesos y todo lo que los científicos pueden hacer es llegar a la teoría basada en muestras vivientes y los cuerpos de los muertos, desprovistos de fuerza vital. Sus teorías podrían no coincidir con la verdadera realidad.

Cuando la gente va al médico con problemas en las caderas, rodillas u hombros, se les dice que tienen “desgastadas las articulaciones”, como si los huesos estuvieran rozando, moliéndose. Esto es imposible, ya que los huesos nunca se tocan los unos con los otros. Dr. Van der Val describe lo que nosotros llamamos articulaciones no como tal, sino como órganos que separan los huesos. Cuando la gente tiene problemas con las caderas es porque en realidad el órgano ha enfermado, pero en vez de tratar el órgano enfermo para devolverlo al equilibrio, a menudo se manda a la gente a cirugía para quitar el órgano y reemplazarlo con una bola de metal y una glena, como si lo que se necesitase fuera una reparación mecánica. Ésta carnicería parece funcionar bastante bien, hasta que por supuesto, las partes artificiales se desgastan de rozarse las unas con las otras.

Es éste punto de vista moderno del cuerpo considerándolo como una estructura inerte que lleva a doctores y científicos a creer que los órganos internos no juegan un papel en la función biomecánica del cuerpo, cuando, de hecho, los órganos mismos y el volumen que constituyen, forman la base de nuestra fuerza y habilidad para movernos. Éste es el núcleo de nuestro cuerpo. Después de que una lesión en la columna me dejara en un estado conocido como paraplejia, éste volumen interno estaba completamente agotado. Se podía sentir mi espina dorsal desde la parte delantera de mi cuerpo y sentir mi omóplato ahondar justo por encima de la clavícula. En cualquier cuerpo sano, la densidad, volumen y presión de nuestros internos, compuestos casi en su totalidad de los propios órganos, evitaría esto, pero en mi cuerpo el defecto en la calidad era tan grande que el tejido tenía tan poco volumen, la densidad y la presión como para permitirte sentir los huesos en el lado opuesto de la cavidad a través de los propios órganos. Mi “capacidad intrínseca” había caído a mínimos históricos. Específicamente en cuánto al volumen interno que quizá deberíamos referirnos como “capacidad neumática” y considerar que capacidad intrínseca podría incluir también un elemento hidráulico de las articulaciones del esqueleto, aunque es suficiente tomar intrínseco y capacidad neumática como lo mismo.

Esta falta de capacidad intrínseca aportaba tan pocos cimientos sobre la cual basar el uso de mi cuerpo, que fue imposible recuperar cualquier uso de las piernas, que estaban directamente afectadas por daños en los nervios. Es más, la falta de cimientos también tuvo un serio efecto en el uso de los brazos. Cada esfuerzo con la silla de ruedas causaba que el pecho colapsara, lo que en un periodo muy corto de tiempo físicamente deformó la forma de mi caja torácica. La fuerza no podía fluir por los brazos sin hacer trampa en el uso de mi cuerpo y cayendo sobre los hombros. Esto fue en la parte superior del cuerpo, y se consideró por muchos que no estaba afectada por la lesión de médula.

A través de la terapia ABR hemos ido poco a poco reconstruyendo mi cuerpo dañado en los últimos doce años. Siempre nos hemos estancado en el centro del cuerpo y, aunque hay mejoras en brazos y piernas, y en la definición de la musculatura de la forma del esqueleto, el factor subyacente siempre ha sido mejorar el volumen interno, densidad y presión. La forma esquelética es dependiente de este volumen interno y la definición muscular dependiente de la forma del esqueleto. Éste núcleo del cuerpo formado por cinco cavidades, cabeza, cuello, tórax, abdomen y pelvis ( craneal, cervical, torácica, lumbar y sacra), y es la forma cóncava y convexa alterna de éstas secciones que dan al cuerpo su forma voluptuosa. Toda esta estructura es responsable de la respiración y es la expansión rítmica y la contracción de esta estructura durante la respiración que ayuda a mantener su calidad y nuestra salud en general. Cuánto más mejoramos la calidad de la parte central de nuestro cuerpo, en mayor sintonía me siento y puedo sentir que esa esencia interior es la base de nuestra biomecánica, a pesar del hecho de que es llevada a cabo por nuestro subconsciente, con nuestra conciencia limitada al uso de los músculos esqueléticos.

En una persona sana ésta parte central del cuerpo se mantiene tanto inconscientemente a través la naturaleza rítmica de la respiración, como conscientemente a través de actividad física. La actividad física crea fuerzas de reacción con el suelo, lo que proporciona el aporte cinético necesario en el sistema para mantener la calidad de nuestros cuerpos. En una persona gravemente discapacitada, la capacidad intrínseca habrá caído hasta niveles tan bajos que ni los procesos subconscientes o conscientes funcionan suficientemente bien como para reconstruir esa calidad y devolverle la salud. Con tan baja calidad, la respiración se hace dificultosa y no funciona de manera rítmica, y la falta de fundamento de los resultados de resistencia en la incapacidad para utilizar las extremidades eficazmente, y por tanto, negando la posibilidad de entrar en el sistema a través de actividad física. La terapia ABR aborda este problema mediante el uso de técnicas para dar una entrada mecánica externa en el sistema, mientras que el receptor permanece pasivo, y al trabajar directamente sobre el núcleo interno, se reconstruye la capacidad intrínseca y se mejora la estructura y función del cuerpo.

Creo que la profesión sanitaria tiene mucho que aprender del trabajo que estamos haciendo y que aquí está la oportunidad de obtener mayor conocimiento de la salud. Los problemas en las extremidades, articulaciones y problemas de espalda tienden a estar arraigados a ésta debilidad en la capacidad intrínseca. Muchos de los problemas internos pueden abordarse mediante la mejora de la capacidad intrínseca y la crisis de la obesidad podría entenderse mejor. En lugar de ésta obsesión por contar continuamente las calorías, estaría mejor que viéramos el cuerpo con volumen, densidad y presión, y que a través de una dieta pobre y falta de ejercicio, ésta densidad falla y la presión causa una expansión en el volumen de mala calidad y se requiere una consolidación de ese volumen.

En resumen, la “capacidad intrínseca” está en el corazón de nuestra salud y la fuerza depende, no sólo del volumen, sino de la calidad de ese volumen.

Entrada al blog original: https://spinalroots.wordpress.com/2013/05/

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